Título
original: The hunger games.
Autor: Suzanne Collins.
Traducción: Pilar Ramírez Tello.
Autor: Suzanne Collins.
Traducción: Pilar Ramírez Tello.
ISBN: 9788498675399.
Editorial: Molino.
Editorial: Molino.
Páginas: 400.
Año de edición: 2009.
Desde siempre, para ser más exacto desde
que empecé hace ya bastantes años en este mundo de la crítica literaria, una de
mis máximas a la hora de enfrentarme al análisis crítico de un libro, como ya
comenté con anterioridad en otra reseña, es hacerlo libre de todo tipo de
prejuicios y con la mirada “limpia”. He
decido empezar esta reseña sobre la novela “Los juegos del hambre” de la
escritora norteamericana Suzanne Collins, con esta reflexión sobre mi modo de
entender la crítica literaria, porque me ha parecido más justificada que nunca.
Quería abstraerme de todo esta campaña de marketing tan potente que ha envuelto
esta serie de novelas, así como la película, que han convertido, entre la
juventud, esta novela, poco menos que en un libro de “culto” y única y
exclusivamente valorar, del modo más desapasionado posible, la novela como un
texto eminentemente literario. Como es habitual en todas mis reseñas, he dejado
pasar un día, desde la terminación de la lectura del libro, para poder sentarme
a escribir esta reseña del modo más desapasionado y objetivo posible.
Dicho todo lo cual, y a modo de
fijación de mi opinión, debo decir que “Los juegos del hambre” me ha parecido
una novela interesante, escrita con oficio. Toda una lección de cómo hay que
escribir un bestseller, mezclando sabiamente los ingredientes y salpimentándolo
con una historia de amor tan del gusto de los jóvenes y con su correspondiente
“moralina” edificante. Sin embargo, a pesar de ser un libro entretenido,
adolece, en mi opinión, de algunos graves errores, que si hubieran sido enmendados,
la novela hubiese ganado muchos enteros, que en mi opinión han sido
sacrificados en aras a las ventas. Pero, en cualquier caso, la autora, cuando
escribió este libro, no pienso que lo hiciese con intención de pasar a la
historia de la literatura, supongo que su principal finalidad era vender
libros.... y eso, sin duda alguna, lo ha conseguido.
Como es habitual y para contextualizar
el ámbito de esta reseña, creo que lo más adecuado será hacer una breve
sinopsis argumental de la novela. Creo que la que suministra la editorial
Molino, me parece bastante adecuada para la finalidad que persigo, por lo que
voy a transcribirla. Me he permitido
hacer algunas adiciones que, en mi opinión, aclaran un poco más este resumen:
“Es la hora. Ya no hay vuelta atrás.
Los juegos van a comenzar. Los tributos deben salir a la Arena y luchar por
sobrevivir.
Ganar
significa Fama y riqueza, perder significa la muerte segura...
¡Que empiecen los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre!.Un pasado de guerras, sobre los restos de un país que un día fue Norteamérica, ha dejado los 12 distritos sojuzgados que dividen Panem bajo el poder tiránico del Capitolio, sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus principios se pondrán a prueba con “Los juegos del hambre”, espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto”.
¡Que empiecen los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre!.Un pasado de guerras, sobre los restos de un país que un día fue Norteamérica, ha dejado los 12 distritos sojuzgados que dividen Panem bajo el poder tiránico del Capitolio, sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus principios se pondrán a prueba con “Los juegos del hambre”, espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto”.
En primer lugar me gustaría explayarme
un poco más en la faceta del comentario literario de la novela antes de entrar
propiamente en la reseña en sí. “Los juegos del hambre” nos plantea una
sociedad apocalíptica surgida del hundimiento de la sociedad norteamericana, de
la sociedad occidental en definitiva. Esta nueva sociedad está basada en la
falta de respeto al ser humano y en el que las personas viven sojuzgadas por el
poder omnímodo del Capitolio. Por lo que, y al menos esa es mi opinión, toda la
novela es una gran parábola sobre el hundimiento de nuestras sociedades
actuales (del estado de bienestar) y producto de un mundo en crisis. Algunas
personas que han leído esta novela me dijeron que le encontraban un cierto
parecido con 1984 de Orwell. En cierto sentido, por así decirlo de un modo simbólico, esta novela bebe de 1984,
pero está a años luz de su calidad literaria. Todo el tema del espectáculo a lo
“Gran hermano”, televisado y regodeándose en el morbo de estos “Juegos del
hambre”, así como la figura de ese poder omnímodo que controla y supervisa
todo, ya está preconizado, de hecho, en la magistral novela de Orwell. En suma,
la autora, nos traza un aterrador fresco de una sociedad distópica como
antítesis a esa sociedad utópica ideal.
Mucha gente opina que “Los juegos del
hambre” es una novela principalmente escrita y orientada para un sector de
lectores jóvenes. Personalmente no estoy de acuerdo con ello. Por así decirlo,
aparentemente en un primer nivel de lectura parece una novela de acción, con
unas gotas de romance adolescente, muy apropiada para el gusto de los jóvenes,
pero si profundizamos un poco más en la lectura y en su significado, en su meta
significado, veremos que tras su lenguaje simbólico, la autora nos deja algunos
mensajes más profundos que pueden pasar desapercibidos. Voy a transcribir un de
párrafos a modo de ejemplo de a qué me refiero:
“Algunas veces, cuando estamos en lo
más profundo del bosque, lo he oído despotricar contra las teselas, diciendo
que no son más que otro instrumento para fomentar la miseria en nuestro
distrito, una forma de sembrar el odio entre los trabajadores hambrientos de la
Veta y los que no suelen tener problemas de comida, y, así, asegurarse de que
nunca confiemos los unos en los otros. «Al Capitolio le viene bien que estemos
divididos»”
“Justo cuando el reloj da las dos, el
alcalde sube al podio y empieza a leer. Es la misma historia de todos los años,
en la que habla de la creación de Panem, el país que se levantó de las cenizas
de un lugar antes llamado Norteamérica. Enumera la lista de desastres, las
sequías, las tormentas, los incendios, los mares que subieron y se tragaron
gran parte de la tierra, y la brutal guerra por hacerse con los pocos recursos
que quedaron. El resultado fue Panem, un reluciente Capitolio rodeado por trece
distritos, que llevó la paz y la prosperidad a sus ciudadanos. Entonces
llegaron los Días Oscuros, la rebelión de los distritos contra el Capitolio.
Derrotaron a doce de ellos y aniquilaron al decimotercero. El Tratado de la
Traición nos dio unas nuevas leyes para garantizar la paz y, como recordatorio
anual de que los Días Oscuros no deben volver a repetirse, nos dio también los
Juegos del Hambre”.
En este último párrafo que acabo de
transcribir, ¿no recuerda, de alguna manera, esos trece distritos de Panem, a
las trece colonias que fundaron los Estados Unidos de América?. Pues bien toda
la novela está repleta de ese simbolismo que, a modo de una parábola, nos
“adoctrina” (valga la expresión) sin darnos cuenta.
“Los juegos del hambre” me parecido una
novela cajón de sastre en el que la autora ha ido mezclando ingredientes de
todo tipo, conocedora de cuales son, los más “sabrosos” a la hora de cocinar un
bestseller. Ese, sin duda alguna, es todo un mérito por parte de ella. Pero,
sin embargo, he echado de menos algo de originalidad, algo que me hubiese
sorprendido, pero, la verdad, es que no lo he encontrado. Eso no quita que, en
mi opinión, la novela sea ágil, entretenida y con una narración bien llevada,
con mucho ritmo, aunque en la tercera parte va perdiendo fuelle, respecto a las
dos primeras (probablemente sea ésta la parte más específicamente dirigida al
lector adolescente). Así es que, tengo que reconocer, honestamente, que su
lectura me ha resultado entretenida e, incluso, a ratos francamente
interesante.
Los amables lectores que seguís
habitualmente mis reseñas, sabéis que siempre presto mucha atención a cómo se
remata una novela, que, tal vez, sea una de las partes más difíciles a la hora
de escribir. Y es una de las variables que marca esa diferencia de los grandes
autores. En esta novela Suzanne Collins ha apostado por un final que,
personalmente, no me ha gustado nada para así justificar la saga de novelas
subsiguiente. Y en este final volvemos a ver, de nuevo, que la autora persigue
más vender libros que la calidad literaria y artística. La escena final del
concurso “Los juegos del hambre” no me ha gustado absolutamente nada, por lo
absurda que es (y no digo más para no reventar la novela) y, en conclusión, me
ha dejado frío e indiferente.
Suzanne Collins nos narra la historia
en primera persona y en tiempo presente, a través del personaje de Katniss, la
protagonista. Y, la verdad, es que está muy bien narrada, porque resulta
complicado, desde ese punto de vista tan “parcial” la autora, mantener y narrar
todos los acontecimientos que ocurren con un ritmo tan trepidante. Es evidente
que la autora conoce, a fondo, la técnica de la escritura y del relato y su
narración es simple pero eficaz y efectista. Otro tema sería desde un punto de
vista estilístico. Su estilo resulta pobre, repetitivo y, por momentos,
excesivamente simple. En cuanto al dibujo de los personajes, resulta eficaz y
convincente, aunque, a excepción hecha de la protagonista, su trazado resulta
excesivamente simplista y previsible. Sin embargo, me ha resultado interesante
todo ese proceso de lucha por la supervivencia y de auto superación por parte
de los protagonistas.
También me gustaría advertir al lector
de esta reseña, que únicamente hago referencia a la primera novela de la
trilogía. Por lo que, como es evidente, no me puedo pronunciar sobre las otras
dos novelas posteriores.
De
vez en cuando vemos algunos “detalles” de buena literatura. Por ejemplo
me ha gustado como la autora a partir de una flor de diente de león que ve
Katniss, le sirve de “apoyo” para rememorar y retrotraerse a un recuerdo de su
niñez. Salvando las infinitas distancias como la famosa magdalena de Proust en
su monumental “A la búsqueda del tiempo perdido”.
A modo de resumen, y para no extenderme
ya mucho más en esta reseña, me gustaría decir que “Los juegos del hambre” me
ha parecido una novela francamente amena y que sabe mantener la atención y el
interés del lector. Aunque, tal vez, no
sea un libro muy indicado para lectores muy exigentes. Pero, en definitiva esta
novela es ideal para una lectura ligera
y sin muchas pretensiones; la típica lectura ideal para pasar un rato entretenido.
Relato escrito con mucho oficio por una escritora que conoce bien todos los
resortes de cómo escribir un
bestseller.
Dicho todo lo cual y de acuerdo con mi
manera de entender el arte literario y tomando en consideración todo lo
apuntado con anterioridad, creo que la puntuación que haría más justicia a “Los
juegos del hambre” de la escritora norteamericana Suzanne Collins, sería de
7,25/10.
© Luis Alberto Cao
(Como ilustración a esta reseña os dejo una imágenes del trailer de la película)



